Denuncian pérdida de miles de hectáreas, rutas de trasiego de madera y omisión institucional en municipios del sur del estado
TEHUACÁN, Pue.— La devastación forestal se ha convertido en una constante en la Sierra Negra, donde la tala clandestina ha reducido de manera acelerada extensas áreas boscosas y ha puesto en riesgo los recursos hídricos de comunidades enteras. Municipios como Nicolás Bravo y Vicente Guerrero concentran hoy los mayores impactos de esta actividad ilegal.
De acuerdo con José Luis Leyva Machuca, dirigente del Movimiento de Autogestión Social, Campesino, Indígena, Popular (Mascip), la extracción ilegal de madera se ha sostenido por al menos 30 años y ha provocado la deforestación de más de cinco mil hectáreas. Señaló que la operación de talamontes responde a esquemas organizados, con intermediarios y empresarios clandestinos que controlan la venta de ocote y encino.
La problemática, añadió, no se limita a un solo punto. Zonas de Ajalpan, Coyomeapan y Zoquitlán también registran afectaciones, mientras que en Coyomeapan la última reserva forestal relevante sobrevive en las faldas del volcán Tzit-zintepetl, cada vez más presionada por la explotación ilegal.
Además del daño ambiental, activistas advierten consecuencias directas para la población, como la disminución de manantiales y la escasez de agua en comunidades donde antes era abundante. La región, explican, se ha transformado en un corredor para el traslado de madera en camiones pesados que evitan zonas urbanas y circulan por carreteras interserranas, sin que se conozca su destino final.
Frente a este escenario, organizaciones sociales han insistido en la necesidad de implementar programas productivos y de reforestación, como Sembrando Vida, para ofrecer alternativas económicas a las familias que talan por subsistencia. Sin embargo, denuncian que, pese a solicitudes reiteradas durante cuatro años, no ha existido respuesta institucional.
Tras un incendio forestal reciente que consumió más de 200 hectáreas en Vicente Guerrero, el gobernador Alejandro Armenta anunció acciones de fuerza contra los talamontes y la creación de un vivero con laboratorio de germoplasma para reforestar la zona con especies nativas. Hasta ahora, no se ha informado el avance de dichas medidas, mientras la pérdida de bosque continúa.
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