A sus 78 años de edad, camina hora y media todos los días para poner su puesto en la plaza principal de Cuetzalan. Frutos variados recolecta para poder ganar unos cuantos pesos al día que le permiten subsistir. Siempre hay por lo menos mazorca para comer argumenta.
Viudo y con 8 hijos ya mayores, las necesidades son menos que antes. Una de las tantas historias que alberga un auténtico pueblo mágico.
Como él, miles de mexicanos salen de casa en esta pandemia para llevar algunos pesos a la casa.
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