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Sin lugar a dudas una de las luchas más evidentes en estos dos municipios está basada en las actividades de feria, esta contienda se cierra más que con otros municipios por la cercanía de fechas de ambas, justo 20 días después de terminar la de Tlatlauquitepec inicia la de Zaragoza y esto genera que la población de los municipios señale cuál fue la mejor al término de ambas, allá por el 15 de Octubre de cada año.

Lo que pareciera ser una discordia, no es más que el orgullo de los habitantes, cada bando se siente orgulloso de su municipio, varios inclusive manifiestan que estuvo mejor la del otro municipio, estas actitudes obedecen a múltiples razones, la principal es algún ánimo político contra quién preside los gobiernos municipales, dirían las abuelitas, nomás son contreras, (llevar la contra sólo por querer llevarla).

Mucho se señala contra de las actividades de feria, que si un grupo ya vino alguna vez, que si hay otras cosas más por explotar por parte de los organizadores, que si el metro para un comercio está caro en tal municipio, que si esto, que si lo otro y es un eterno cuento de nunca acabar.

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Pero al final allí estamos todos, disfrutando de las actividades de ambas ferias, cada comité hace lo que en sus manos está por brindar a sus pobladores y visitantes un rato agradable en compañía de sus seres queridos. El punto está en disfrutar y divertirse, al final del día debemos recordar que es justamente con los recursos del pueblo mismo con el que se organizan y efectúan las ferias en todo el país.

Lo mejor es salir con la familia y degustar algún antojito, observar algún acto en el teatro del pueblo, saludar a los amigos y vivir la feria como lo que es, una feria, que si es buena o mala es algo que para algunos puede ser motivo de discusión, pero si preguntamos a los niños es motivo estrictamente de éxtasis, ellos nos dan siempre el ejemplo de diversión en lo que para muchos de los adultos nos parece aburrido.

Disfrutar y no competir, al final todos los que critican las ferias del otro o la propia son en gran medida los que acuden a todas o a la mayoría de las actividades, incluída la ceremonia de el grito en Tlatlauquitepec o la llegada de la Virgen del Pilar en Zaragoza. Somos municipios vecinos, necesitamos uno del otro durante todo el año y nos conocemos entre habitantes, vamos, somos pueblos hermanos.

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