Este domingo 17 de octubre se cumplieron dos años del “Culiacanazo” en el que se liberó al hijo de El Chapo tras la presión de las fuerzas del crímen organizado
El día de ayer se cumplieron dos años del llamado “Culiacanazo” en el que la ciudad de Culiacán fue aterrorizada por el crímen organizado luego de que el ejército capturó a Ovidio Guzmán López, uno de los hijos del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. Por la fuerza del contraataque por parte de los narcotraficantes, Ovidio fue finalmente liberado. Tras lo sucedido, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), admitió que él mismo dió la orden de liberarlo.
El hecho contrasta con las declaraciones que ha hecho el mandatario el día de hoy respecto al caso del ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés. El año pasado, debido a la resolución de un juez, el detenido salió en calidad de libertad condicionada del Reclusorio Norte en el cual estuvo desde septiembre del 2018 por el delito de lavado de dinero.
Ante cuestionamiento directos de la prensa respecto a dicho caso, AMLO respondió:
“Yo no establezco relaciones de complicidad con nadie […] Desde que soy presidente no he intervenido para que se castigue a nadie de manera injustificada ni he intervenido para liberar a nadie”.
El comentario fue recibido en redes sociales por usuarios que tienen todavía presente el caso de Ovidio Guzmán, y recordaron al mandatario lo sucedido. En aquella ocasión, tras ser liberado el hijo de “El Chapo”, también durante su conferencia de prensa matutina, López Obrador admitió “yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad a este presunto delincuente”.
Durante los siguientes días el mandatario se siguió justificando bajo la excusa de evitar más muertes: “No es humillación de ninguna manera el evitar la violencia. Yo creo que en todos los casos hay que evitar la pérdida de vidas humanas”. Sin embargo, ya desde ese momento expertos empezaron a llamar lo ocurrido como una “mancha” en el gobierno de López Obrador.
Ovidio Guzmán es buscado por las fuerzas de seguridad tanto en los Estados Unidos como en México por presuntamente participar de manera activa en el Cártel de Sinaloa. Él y sus hermanos eran los herederos del liderazgo de la organización criminal tras la detención de El Chapo, sin embargo, las disputas al interior del cártel lo han debilitado




