El conflicto en Medio Oriente ya está teniendo efectos en los mercados internacionales, especialmente en el precio del petróleo, que ha registrado aumentos importantes en los últimos días. Analistas advierten que si la tensión se prolonga o se complica el tránsito por rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz, el barril podría acercarse a los 90 o incluso 100 dólares. Cuando el crudo sube de esa manera, el impacto suele sentirse en cadena y uno de los sectores más sensibles es el de los combustibles.
En el caso de México, un incremento sostenido en el precio internacional del petróleo podría traducirse en aumentos en la gasolina, aunque no sería automático ni inmediato. Factores como los impuestos, subsidios y decisiones del gobierno influyen en el precio final que pagan los consumidores. Por ahora no hay un alza confirmada, pero el riesgo existe si el conflicto continúa escalando y afecta de forma directa el suministro mundial de energía.




