La presidenta Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa una de las realidades más duras del país: la desaparición de personas sigue creciendo entre cifras incompletas, registros confusos y miles de casos sin posibilidad real de búsqueda. De acuerdo con datos presentados junto al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, México acumula casi 400 mil reportes históricos de personas desaparecidas, de los cuales más de 130 mil siguen sin ser localizadas desde 2006, lo que confirma la magnitud de una crisis que no cede.

Pero más allá del número, lo más preocupante es el estado de los expedientes. El propio gobierno reconoció que decenas de miles de casos carecen de información suficiente para iniciar una búsqueda efectiva, mientras otros presentan movimientos posteriores que generan incertidumbre sobre su estatus real. En paralelo, se informó sobre detenciones recientes y la eliminación de cuentas digitales vinculadas a estos delitos, lo que evidencia que el problema también se ha trasladado al entorno virtual. Aun así, el mensaje central fue claro: México enfrenta no solo una crisis de desapariciones, sino también una crisis en la calidad de la información, lo que complica la localización de víctimas y deja a miles de familias atrapadas en la incertidumbre.