El Presidente Andrés Manuel López Obrador despejó esta mañana una duda –quizás ambigüedad– que se había mantenido por años: su religión. Qué es.

“Yo soy cristiano”, dijo por fin. La pregunta que le hizo un periodista era si su religión es católica.

Hace dos años, una periodista le preguntó cuál es su religión. “Pues soy seguidor de Jesucristo porque defendía a los pobres y estaba a favor de los oprimidos. En esa religión, le decía, tenemos prohibido permitir la corrupción y en esa religión me prohíben los lujos y la fantochería, y esto lo digo porque dicen que por esta religión no canto el Himno Nacional. Pues eso no me lo prohíben”.

Además, el Jefe del Ejecutivo federal consideró que “si todos fuésemos cristianos en ese sentido, que lo somos porque somos muy humanos. Cristianismo es humanismo. Si todos fuésemos así, viviríamos en una sociedad mejor”.

El tema religioso salió en Palacio Nacional después de que fuera cuestionado por su opinión respecto al activismo de la iglesia católica en Aguililla, Michoacán, una zona de conflicto entre cárteles recientemente visitada por el nuncio apostólico y representante del Papa Francisco en México, Franco Coppola.