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Año con año, desde hace mucho ya, se realiza cada fin de ciclo escolar la clausura del mismo, en esencia, sólo los que terminan un nivel educativo son los que reciben, por así decir, el gozo de concluir y ser felicitados, inclusive, hasta premiados por ese logro académico.

Al día de hoy se le conoce comúnmente como graduación, termino que está generando controversia, pues, mientras para unos simplemente culmina el alumno un nivel básico, medio o medio superior, para otros es sinónimo de honores, al nivel de compararlos con la ceremonia de graduación del nivel educativo profesional.

Antes, se realizaba una ceremonia cívica social, hoy, muchas escuelas optan por efectuar la ceremonia social un día y la cívica el último día del calendario escolar, realizando en la social, la entrega de un reconocimiento al alumno egresado a manera de ejemplificar el egreso de la universidad.

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Cada año, los que egresarán escojen o invitan a quienes serán sus padrinos, los cuales se encargan de obsequiar un regalo al nuevo ahijado, usualmente tendría que ser algo que le se sirva al ahijado en su próxima etapa académica, se pudiera decir que el padrino contrae las responsabilidades que adquiere a su vez su homólogo de fe.

El padrino tendrá que auxiliar al ahijado en términos académicos, coadyuvar con los padres en ese rubro y verificar que el apadrinado cumpla con los deberes propios de la formación académica siguiente a la que aceptó ser el guía del alumno.

Desafortunadamente sucede exactamente lo mismo que con los padrinos de fe, al paso de unos cuantos días, la mayor parte de los asociados en esta responsabilidad se pierden, unos por su lado y otros por el suyo, el alumno a lo suyo y el padrino a lo propio. La obligación social se cumplió y cada quien con sus asuntos.

Así es año con año, vemos en cada clausura social del ciclo escolar una caravana que más bien parece ser competencia de quién da el regalo más grande, el más bonito, el más caro, orgullos los padrinos muestran el poder adquisitivo y tratan de cumplir cabalmente con el regalo que fue sugerido por el ahora “graduado”.

Los padres ofrecen una comida digna del aprecio al padrino y del costo del obsequio, festejan, brindan y se promulgan por impulsar en lo que se requiera al apadrinado, exactamente igual que en las relaciones de esta índole en la fe.

Sobre el cuestionamiento del término “graduacion”, aunque ningún diccionario refiere que está mal empleado en los términos de los que aquí estamos hablando, tampoco sugiere que se aplique a los mismos. Pero, a como están los tiempos actualmente, que curiosamente se contraponen a lo que eran hace unas décadas atrás, con todas las facilidades que hoy existen, desertan más jóvenes de las escuelas a los tiempos de antes, era más complicado asistir, pero se las arreglaban más para hacerlo y sin padrinos.

Es bueno saber que existe un compromiso entre padres y familiares y/o amigos para impulsar la continuidad académica de un egresado de cualquier nivel, pero, se debería vigilar que esa continuidad en primera, se cumpla y en segunda, se cumpla bien, sólo así se verá concretado el compromiso adquirido por las tres partes que conforman esta empresa llamada, clausura escolar.

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