La palabra coche no nació con los automóviles, sino varios siglos antes de que existieran los motores. Proviene del término húngaro kocsi, usado para nombrar a los carruajes fabricados en el pueblo de Kocs, en Hungría, durante el siglo XV. Estos vehículos eran conocidos por su comodidad y por un sistema de suspensión innovador para la época, lo que los hizo tan populares que su nombre comenzó a extenderse por toda Europa.

Con el paso del tiempo, la palabra se adaptó a distintos idiomas y siempre conservó la idea de un medio de transporte para personas. Cuando surgieron los primeros automóviles a finales del siglo XIX, la sociedad los percibió como la evolución natural del carruaje, por lo que el término coche se mantuvo. Así, los autos heredaron un nombre que ya estaba asociado al traslado, la comodidad y el avance tecnológico de su tiempo.